lunes, 17 de agosto de 2015
EL CUPONERO CIEGO
Dan las 7 de la tarde, suena el “gong” en el reloj de mi pequeña plazuela coqueta y rechoncha donde habito, taconeo de señora en una tardecita soleada y radiante donde los reflejos de luz en los cristales no encandilan la vista del cuponero. Desde este rincón es donde se me va la vida, y digo yo…..porque no haber nacido sin lengua…le chillo a mis lamentos, ¿es posible más calvario sin redención?.....es posible. De nuevo oigo los pasos y con ello las burlas de ese niño guasón que me martiriza cada día sin compasión ni perdón. Y yo sigo aquí, otro día solo en mi soledad y recitando a los poetas muertos que nunca se olvidan. “Aquí en mi zurrón aún me quedan besos, así que vámonos para el parque cabellos rubios color del sol que ya no tengo miedo”, le deleito al pasear. Hay tardes en los que me acerco a la fuente de la plaza y mojo mi cara en ese agua bendita de cristal, donde puedo tocar los pétalos del azahar movidos por el olor primaveral. Escuchando nochecita tras nochecita los tambores lejanos y los penitentes descalzos cargando mis promesas. Muchas veces me preguntan que quien soy, de donde vengo y a donde voy, pero mi respuesta siempre es la misma, soy de donde me lleve la brisa del viento y voy donde me guie la luna.
Ya basta por hoy, hasta mañana tierra mía y con ello digo adiós a un día más, donde la plazuela se queda atrás y solo tengo como amigo las piedras del camino, y el amanecer es mi testigo de mi calvario al recitar.
Pílon
miércoles, 12 de agosto de 2015
UN LLANTO PASEADO
Un año mas amanece nublado como de
costumbre, el sueño a sido extraño y mis ganas por verte inmensas. Cruzo
el arco donde nace el silencio y solo estamos todos y yo, acompañado
por un cuervo negro como guardián, camino por sus calles estrechas
recitando pensamiento en verso y besando cada lápida grabada. Se hace
notar la soledad del viento ondeando en las copas de los árboles y mi
alma carente de sentido alguno. Si pudiese te tocaría, te abrazaría
aunque fuese un instante, aunque me quitasen años de vida.
Y que se pare el viento y canten fuerte las chicharras, que comience el compás en las alas de un gorrión. Que ya voy para el altar con voz bajita. Que se abra el cielo y me mires hasta mi partida, que ahí ya tienes tus flores oliendo al abril de julio.
Y que se pare el viento y canten fuerte las chicharras, que comience el compás en las alas de un gorrión. Que ya voy para el altar con voz bajita. Que se abra el cielo y me mires hasta mi partida, que ahí ya tienes tus flores oliendo al abril de julio.
Y pese a todo sigo sintiéndome huérfano en la amistad de mi mitad.
Pílon
Pílon
jueves, 23 de julio de 2015
SUEÑOS
Silencio…… dejadme que baje el telón de mis parpados y que se haga la oscuridad, después del largo día hay que dejarlos descansar. Puedo percibir el olor a azahar del naranjo que me vigila frente a mi ventana. Y aunque sigo sin tenerlo claro no se si mi cuerpo me sigue acompañando o solo camino unido a mi alma.
Otra mañana más y siempre con la misma melodía se asoma respetuoso el
mismo colibrí de hace 20 años, posado en la rama del naranjo desde donde sigue deleitándome
con un gratificante concierto a capela.
Deben de ser las 2 de la tarde porque de nuevo suena la sirena marinera
y la marea de niños recorre la calle, me adentro entre ellos y siento que soy
uno más. Disculparme si divago pero es que a veces la imaginación me juega
buenas pasadas.
Añoro como nunca el poder abrazar el viento desde mi azotea y contemplar
las torres que vigían la comarca entera, parecen sonreírme, será porque saben
que a menudo las dibujo en mi mente a base de plumilla y carboncillo.
No hace tanto escuche por asombro a un anciano que paseaba al atardecer,
decía que los sueños no son más que una muerte instantánea. Después de estos 20
años en coma profundo he tenido la suerte de poder encontrarme con este anciano
y decirle que mis sueños no han sido más que una muerte prolongada.
Pílon
lunes, 13 de julio de 2015
MÍSERA LEUCEMIA
Tiendo a partir hacia una cita esperada, después de una noticia mal
parida e irrespetuosa que el destino quiso cambiar.
Subo solo por el ascensor de un hospital frio cayendo la noche, no me
cruzo con nadie, quizás por la zona desvalida y solitaria donde se encontraba descansando
mi mitad. Tan solo tengo dibujado en mi mente, el número de la habitación y una
conversación improvisada. Llego y está vacía, pero entiendo que mi mitad
llegará en tan solo momentos. Mi miedo me atrapa y traspasa, por lo que me veo
obligado a esconderme detrás de una fina cortina blanca, desde donde puedo
divisar la mísera leucemia de manera distante. Ese momento incomodo es lo más
parecido a un comentario mudo o aun aplauso sordo. Carente de palabras llega mi
mitad, y me siento a su vera en la cama con una revista en la mano, solo
entiendo a esbozar una sonrisa rota por la inexperiencia de mi edad temprana. Demasiada
unión y complicidad entre ambos como para que el dolor y el amargor incordiasen
nuestra conversación.
Aún hoy esa herida sigue sangrando como el primer día, tengo asumido que
por siempre será, ni mi mente ni mi alma siguen preparadas para asumir tu partida,
siendo egoísta tampoco lo quiero, pienso que la mejor manera de recordarte es
sufriendo en soledad la falta de mi mitad en mi interior.
Reflexiono…y pienso que es inevitable el llorar, quedar inmóvil o nostálgico,
cuando sea de forma directa o indirecta, miras a la muerte fijamente y de manera
plausible se hace notar. Aún me queda sentir si es cómplice o arrogante.
Pílon
lunes, 6 de julio de 2015
LA CREADORA
Muy temprano cuando aún todos duermen, desplazo la sabana suave de
plumas que acaricia mi cara, y planto
mis pies fríos y descalzos sobre la tarima desgastada por sus años de gloria. Camino
lenta pero constante hacia el pasillo infinito que me lleva a un umbral y justo
delante un espejo. Lanzo mi mirada perdida hacia ese espejo vacío con marco de
cobre de antaño y molduras de vidriera cortada, me noto distinta, al instante
me percato de que mi mirada es otra, algo cambiada y llena de incertidumbre.
Una intuición benigna me dice que algo dentro de mi esta cambiando, pero
aún dejándome guiar por mi instinto de mujer, guardo en mis adentros mi
supuesto secreto, y dejo que en su lecho el siga creciendo.
Parece un sueño pero es real, algo se mueve dentro de mí y no son mis
nervios, después del pertinente chequeo obtengo mi bendición, alguien aflora
dentro de mí y no es uno sino dos corazones latiendo y el mío que los amamanta.
Solo pienso en crearlos a mi imagen y semejanza, mi felicidad es doble y mayúscula,
como no.
Cada mañana empapo mi vientre con aceite de ricino, me tumbo en la
bañera con agua turbia templada y pétalos de jazmín, pongo música relajante y
luz tenue para que se sientan como en casa, se que en el fondo lo agradecen y
les reconforta.
Hoy en día son dos ejemplos, puedo acariciarles su pelo, reñirles por
sabiduría y dejad que se caigan en el albero, sintiéndolos felices en su niñez
ingenua, y como ya saben las madres creadoras, estoy más guapa que nunca, volviéndome
medio loca por ellos y marcando una sonrisa en mi cara cada vez que los veo.
Pílon
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