Data del año 1953 en
plena posguerra, un alboroto se produce en un patio de vecinos, varias mujeres
pelean por alcanzar una gallina, ya no solo por el sustento de comer, sino por
los huevos que pone y alimenta durante un año a la familia que se le otorgue
dicha suerte. La familia Trigueros se
dispone a comer, en la mesa sentados están Galileo padre y cabeza de familia, Alba su hija mayor;
Marta su hija menor, y Sabina su mujer. En el centro de la mesa una olla de
latón golpeada y sopa de pan con cebolla en su interior, bajo ella un mantel de
plástico con adornos de frutas. Galileo irrumpe la conversación de las damas
diciendo que hay que sacar dinero de donde sea porque con tan solo un jornal en
el pueblo es poco para llevarse a la boca, aun así tenían su economato para así
satisfacerse casi a si mismos. Al pronto llaman a la puerta, (cabe resaltar que
Sabina era un tanto especial y esperpéntica), abren la puerta y es Carmen la
hija de la vecina de al lado diciendo:
Carmen: “doña Sabina
dice mi madre que me de usted un cuarto de alubias”
Sabina: “traes el dinero”
Carmen: “señora se le pagara en cuanto trabaje mi padre que va a ser pronto”
Sabina:”pues le dices a
tu madre que se acabo el vivir de pedir, y que no le voy a aportar nada hasta
que no traiga el dinero”
Carmen:”si señora”
Cuando Carmen llega a su
casa se encuentra con la sorpresa de que su madre a sido la afortunada en obtener
la gallina del patio. Con el poco dinero que tenían compran medio kilo de
patatas, concretamente tres, para Carmen, su madre Leonor y su padre Antonio.
El almuerzo del día será
huevos con patatas, con un poco de agua y un chusco de pan medio duro pero aun
comible. Se podía filtrar por sus ojos la felicidad en el rostro de aquella
familia pobre, se podía sentir como se le iba la vida en cada mojada del pan en
el huevo, aquel 24 de Diciembre del año 1953, fue especial porque por primera
vez pudieron celebrar la navidad de la mejor manera posible. Su manjar de huevos con patatas quedaría en la posteridad como el plato más sabroso que
jamás probaron.
Aun hoy día veo a veces
en una foto la sonrisa de aquella familia.
A veces en la vida poco
es mucho, y la necesidad nos hace sacar lo mejor de nosotros.
Pílon