jueves, 23 de julio de 2015

SUEÑOS


Silencio…… dejadme que baje el telón de mis parpados y que se haga la oscuridad, después del largo día hay que dejarlos descansar. Puedo percibir el olor a azahar del naranjo que me vigila frente a mi ventana. Y aunque sigo sin tenerlo claro no se si mi cuerpo me sigue acompañando o solo camino unido a mi alma.
Otra mañana más y siempre con la misma melodía se asoma respetuoso el mismo colibrí de hace 20 años, posado en la rama del naranjo desde donde sigue deleitándome con un gratificante concierto a capela.
Deben de ser las 2 de la tarde porque de nuevo suena la sirena marinera y la marea de niños recorre la calle, me adentro entre ellos y siento que soy uno más. Disculparme si divago pero es que a veces la imaginación me juega buenas pasadas.
Añoro como nunca el poder abrazar el viento desde mi azotea y contemplar las torres que vigían la comarca entera, parecen sonreírme, será porque saben que a menudo las dibujo en mi mente a base de plumilla y carboncillo.
No hace tanto escuche por asombro a un anciano que paseaba al atardecer, decía que los sueños no son más que una muerte instantánea. Después de estos 20 años en coma profundo he tenido la suerte de poder encontrarme con este anciano y decirle que mis sueños no han sido más que una muerte prolongada.

Pílon

lunes, 13 de julio de 2015

MÍSERA LEUCEMIA



Tiendo a partir hacia una cita esperada, después de una noticia mal parida e irrespetuosa que el destino quiso cambiar.
Subo solo por el ascensor de un hospital frio cayendo la noche, no me cruzo con nadie, quizás por la zona desvalida y solitaria donde se encontraba descansando mi mitad. Tan solo tengo dibujado en mi mente, el número de la habitación y una conversación improvisada. Llego y está vacía, pero entiendo que mi mitad llegará en tan solo momentos. Mi miedo me atrapa y traspasa, por lo que me veo obligado a esconderme detrás de una fina cortina blanca, desde donde puedo divisar la mísera leucemia de manera distante. Ese momento incomodo es lo más parecido a un comentario mudo o aun aplauso sordo. Carente de palabras llega mi mitad, y me siento a su vera en la cama con una revista en la mano, solo entiendo a esbozar una sonrisa rota por la inexperiencia de mi edad temprana. Demasiada unión y complicidad entre ambos como para que el dolor y el amargor incordiasen nuestra conversación.

Aún hoy esa herida sigue sangrando como el primer día, tengo asumido que por siempre será, ni mi mente ni mi alma siguen preparadas para asumir tu partida, siendo egoísta tampoco lo quiero, pienso que la mejor manera de recordarte es sufriendo en soledad la falta de mi mitad en mi interior.

Reflexiono…y pienso que es inevitable el llorar, quedar inmóvil o nostálgico, cuando sea de forma directa o indirecta, miras a la muerte fijamente y de manera plausible se hace notar. Aún me queda sentir si es cómplice o arrogante.


Pílon

lunes, 6 de julio de 2015

LA CREADORA



Muy temprano cuando aún todos duermen, desplazo la sabana suave de plumas que acaricia mi cara, y  planto mis pies fríos y descalzos sobre la tarima desgastada por sus años de gloria. Camino lenta pero constante hacia el pasillo infinito que me lleva a un umbral y justo delante un espejo. Lanzo mi mirada perdida hacia ese espejo vacío con marco de cobre de antaño y molduras de vidriera cortada, me noto distinta, al instante me percato de que mi mirada es otra, algo cambiada y llena de incertidumbre.  
Una intuición benigna me dice que algo dentro de mi esta cambiando, pero aún dejándome guiar por mi instinto de mujer, guardo en mis adentros mi supuesto secreto, y dejo que en su lecho el siga creciendo.
Parece un sueño pero es real, algo se mueve dentro de mí y no son mis nervios, después del pertinente chequeo obtengo mi bendición, alguien aflora dentro de mí y no es uno sino dos corazones latiendo y el mío que los amamanta. Solo pienso en crearlos a mi imagen y semejanza, mi felicidad es doble y mayúscula, como no.
Cada mañana empapo mi vientre con aceite de ricino, me tumbo en la bañera con agua turbia templada y pétalos de jazmín, pongo música relajante y luz tenue para que se sientan como en casa, se que en el fondo lo agradecen y les reconforta.
Hoy en día son dos ejemplos, puedo acariciarles su pelo, reñirles por sabiduría y dejad que se caigan en el albero, sintiéndolos felices en su niñez ingenua, y como ya saben las madres creadoras, estoy más guapa que nunca, volviéndome medio loca por ellos y marcando una sonrisa en mi cara cada vez que los veo.

Pílon