Todo empezó hace mucho, hace tanto que en aquellos entonces eran tiempos de antaño, aquellos tiempos donde las puertas de las casas se abrían como palacios sin miedo alguno. Hace tanto que recuerdo como aquellos veranos eran eternos….duraban siglos. Tiempos en los que el heladero vocero pasaba por las puertas cuando más calentaba el sol. Tiempos en los que la maldad era pura fabula. Tiempos en los que aún estaban todos y ahora faltan otros tantos. Momentos y recuerdos que quedan parados inmóviles a modo de fotografía en tu mente y entre la nostalgia y la alegría esbozas una sonrisa mediana, porque el valor de una infancia es mayor que el de toda una vida.
Quizás naciste en esos tiempos, en los que solo tenias la
cuarentena, donde ya tomabas en brazos de tu abuela el biberón, esa abuela que te cantaba una nana, la nana
nanita ea, que mi niña ya se duerme que sino viene la vieja. Tantas noches sin
dormir y cuantos pañales empapados te ha cambiado, y te a dado mil caricias en
tu cuerpo sonrosado. Todas las noches te juntaba junto a ella y te pedía que te
pusieses de rodillas delante de aquel crucifijo en la cabecera de su cama, ella
te enseño a rezar de noche y a pedir por el abuelo que dios lo tendrá en su
gloria. Tantas y tantas mañanas con todavía el café en su aliento te llevo ilusiona
camino del colegio aquel, con sol con frio que mas da tenia que hacerte una
mujer, y a las vecinas ronear, esta es mi nieta. Ahora han pasado los años y eres tu
la que cuida de ella, quizás le tengas que repetir 100 veces lo mismo por sus
tímpanos gastados por el paso de los años, muchos días observas su mirada
perdida en la cómoda olvidada, pero a la abuela no la vayas a olvidar. Existen herejes
que para ellos son una carga y olvidan su pasado. Aún así estoy seguro de que
muchos de esos abuelos, sobresaltados a medianoche se despertaran y
gritarán a voz en grito: dejadme, dejadme que sueñe con los cuervos.
Pílon