lunes, 22 de junio de 2015

DEJADME QUE SUEÑE CON LOS CUERVOS


Todo empezó hace mucho, hace tanto que en aquellos entonces eran tiempos de antaño, aquellos tiempos donde las puertas de las casas se abrían como palacios sin miedo alguno. Hace tanto que recuerdo como aquellos veranos eran eternos….duraban siglos. Tiempos en los que el heladero vocero pasaba por las puertas cuando más calentaba el sol.  Tiempos en los que la maldad era pura fabula. Tiempos en los que aún estaban todos y ahora faltan otros tantos. Momentos y recuerdos que quedan parados inmóviles a modo de fotografía en tu mente y entre la nostalgia y la alegría esbozas una sonrisa mediana, porque el valor de una infancia es mayor que el de toda una vida.
Quizás naciste en esos tiempos, en los que solo tenias la cuarentena, donde ya tomabas en brazos de tu abuela el biberón,  esa abuela que te cantaba una nana, la nana nanita ea, que mi niña ya se duerme que sino viene la vieja. Tantas noches sin dormir y cuantos pañales empapados te ha cambiado, y te a dado mil caricias en tu cuerpo sonrosado. Todas las noches te juntaba junto a ella y te pedía que te pusieses de rodillas delante de aquel crucifijo en la cabecera de su cama, ella te enseño a rezar de noche y a pedir por el abuelo que dios lo tendrá en su gloria. Tantas y tantas mañanas con todavía el café en su aliento te llevo ilusiona camino del colegio aquel, con sol con frio que mas da tenia que hacerte una mujer, y a las vecinas ronear, esta es mi nieta. Ahora han pasado los años y eres tu la que cuida de ella, quizás le tengas que repetir 100 veces lo mismo por sus tímpanos gastados por el paso de los años, muchos días observas su mirada perdida en la cómoda olvidada, pero a la abuela no la vayas a olvidar. Existen herejes que para ellos son una carga y olvidan su pasado. Aún así estoy seguro de que muchos de esos abuelos, sobresaltados a medianoche se despertaran y gritarán a voz en grito: dejadme, dejadme que sueñe con los cuervos.



Pílon

LA PLATEA DEL ORFEBRE

 Año 1925, se oyen golpes en el número 13 de la calle miseria, allí se encuentra el taller de un orfebre llamado Vardimon.
Vardimon era uno de esos artistas sublimes que se ocultan tras cuatro paredes y que solo trabajan cuando ellos quieren y para quienes ellos quieren. Retraído, introvertido, timido, atento y con un talento que dejaba mudo a todos sus demás sentidos. Es cierto que tenía un vinculo muy estrecho con Eliana, no podía ocultar que el amor que sentía por ella era tal que sus celos lo comían por dentro, incluso cuando la peinaba el levante y la miraban los taberneros.
Eliana era dueña de una tienda de antigüedades que se encontraba en la ciudad, también participaba muy de vez en cuando en obras de teatro como pasatiempo, ella era la única que podía entrar en aquella cuadra misteriosa recubierta de arte, ella era el mejor baluarte que tenia Vardimon para poder asomarse una vez al mes por aquella ventana estrecha, y poder verla bajando la cuesta larga de tierra, con melena larga y paso firme, con zapatos de tacon ancho y falda entallada, con pañuelo bordado en cépia con las iniciales de su familia, “ Villairin”.
6 de Noviembre, ya entrada la noche se asoma por la cuesta entre la niebla un candil lejano, y empuñándolo Ranel, un anciano de 78 años y director del teatro La Platea. Lo que ni por asomo podía imaginar Vardimon era que Ranel iba con la intención de hacerle una oferta irrechazable. Por un lado tallar la platea principal del teatro y obtener el reconocimiento en público de todo el pueblo, a lo que Vardimon se negó rotundamente, y como segunda opción poder observar la obra de teatro desde bambalinas a lo que Vardimon sin pensárselo accedió sabiendo que la protagonista de la obra era Eliana.
20 de Diciembre, lluvia entre paraguas, botas altas y gabardinas para asistir a la gran obra de teatro llamada la “Encrucijada”. Llega el respetable y se acomodan en las butacas de cerezo tallado, todo el mundo queda perplejo de aquella obra de arte entre columnas en la primera fila del teatro. Vardimon espero a que todo el mundo estuviese sentado para entrar por la puerta trasera, pasar por los camerinos y alojarse en el mejor sitio de todo el teatro, entre las bambalinas del famoso teatro La Platea.
Entre versos y estrofas Vardimon observa completamente inquieto y con el corazón acelerado, con los ojos esféricos y radiantes, ese último aplauso en pie desde la primera fila hasta el gallinero. Mientras Eliana saluda, Vardimon se aleja y regresa por aquella bajada interminable hasta sus aposentos y descansar para siempre sumido en sus recuerdos.....


Pílon

miércoles, 3 de junio de 2015

ABRAZOS


                                   
Un abrazo…..el abrazo, algo tan distintivo y relativo que a veces no se le da la importancia que merecen, o quizás demasiada en función de momentos. Puede que sea solo un estado de ánimo y efusividad, impuesta por impulsos y condicionada por un acontecimiento.
Pero hay algo claro, en momentos malos, momentos felices, momentos de incertidumbre, en momentos de nervios, en momentos agónicos y de miedo, en momentos de amargor…..siempre reconfortan.

Y por eso yo le doy otro matiz, ese matiz tan especial del recuerdo cuando la vi por primera vez, es cierto que es un día que jamás podré olvidar. Era de noche…. pero también es cierto que por el “grisáceo-azul cielo” de sus ojos en forma de sol, se hacia de día. Lo mejor era y es dormir entre sus brazos y abrazados, por supuesto. Y para terminar este esbozo me atrevo a contaros que esos abrazos eran y son tan entrañables, que se podrían suscribir o titular, como la “novia del viento”.

Y seguro que hay otro matiz, y es que un amigo es un amigo, el que te demuestra los momentos más verdaderos y los abrazos más certeros, el amigo que se mueve entre la alegría y la pena, entre la escucha y el silencio, el amigo que no estrecha la mano, abraza con delicadeza y fuerza, porque te admira y te apoya con un simple abrazo, esos abrazos que guarda y condena al baúl de los secretos……

Y por ello yo le dedico un abrazo al abrazo, tan solo por lo que me aporta de manera mutua, tan solo por las formas en que el aire abraza el agridulce aroma de almendros, limoneros y naranjos. Porque sin los abrazos seriamos la mitad de lo que puede llegar a ser un abrazo.

Pílon