jueves, 23 de julio de 2015

SUEÑOS


Silencio…… dejadme que baje el telón de mis parpados y que se haga la oscuridad, después del largo día hay que dejarlos descansar. Puedo percibir el olor a azahar del naranjo que me vigila frente a mi ventana. Y aunque sigo sin tenerlo claro no se si mi cuerpo me sigue acompañando o solo camino unido a mi alma.
Otra mañana más y siempre con la misma melodía se asoma respetuoso el mismo colibrí de hace 20 años, posado en la rama del naranjo desde donde sigue deleitándome con un gratificante concierto a capela.
Deben de ser las 2 de la tarde porque de nuevo suena la sirena marinera y la marea de niños recorre la calle, me adentro entre ellos y siento que soy uno más. Disculparme si divago pero es que a veces la imaginación me juega buenas pasadas.
Añoro como nunca el poder abrazar el viento desde mi azotea y contemplar las torres que vigían la comarca entera, parecen sonreírme, será porque saben que a menudo las dibujo en mi mente a base de plumilla y carboncillo.
No hace tanto escuche por asombro a un anciano que paseaba al atardecer, decía que los sueños no son más que una muerte instantánea. Después de estos 20 años en coma profundo he tenido la suerte de poder encontrarme con este anciano y decirle que mis sueños no han sido más que una muerte prolongada.

Pílon

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