Un año mas amanece nublado como de
costumbre, el sueño a sido extraño y mis ganas por verte inmensas. Cruzo
el arco donde nace el silencio y solo estamos todos y yo, acompañado
por un cuervo negro como guardián, camino por sus calles estrechas
recitando pensamiento en verso y besando cada lápida grabada. Se hace
notar la soledad del viento ondeando en las copas de los árboles y mi
alma carente de sentido alguno. Si pudiese te tocaría, te abrazaría
aunque fuese un instante, aunque me quitasen años de vida.
Y que se pare el viento y canten fuerte las chicharras, que comience el
compás en las alas de un gorrión. Que ya voy para el altar con voz
bajita. Que se abra el cielo y me mires hasta mi partida, que ahí ya
tienes tus flores oliendo al abril de julio.
Y pese a todo sigo sintiéndome huérfano en la amistad de mi mitad.
Pílon
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