Despierto por primera vez en la habitación fría y vacía de un hospital, al cabo de dos días se oyen sollozos y lloros dos puertas mas allá..... Tan solo dos días.
Diferencia mínima e irrisoria que obstante marcaría un antes y un después. Podría decir que entre juegos y risas, ratos y años se moldeó la amistad más pura que puede reclamar una infancia.
Hay veces que sueño con momentos puros, como si el tiempo no hubiese pasado, como si hubieses estado fuera y volvieses por instantes. Hay veces que sueño y es tan real que aún queriendo engañar a mi mente y mi alma, la realidad mísera asoma y en la almohada lágrimas posan.
Esta herida sigue sangrando como el primer día, la historia siempre se repite, la calima, la llamada, la inquietud, la noticia y la soledad..... y mi soledad. Ese sitio reservado en mi mitad que sigue vacío he incierto y así terminará.
Siempre me quedará ese camino de silencio y respeto que con cada año que pasa cuesta más, pero no importa, cuando las fuerzas fallen, una lata llena de flores y amarrada al bastón llegarán a tu altar.
Vuelvo pensativo sin mirar atrás, deseando de que vuelva otro año y otra cita, tu legado me pregunta por ti, les cuento las tardes y tardes moldeando el patio de las margaritas.
Mitad de mi mitad espera a que llegue ese día.
A 25 del 27 del 1996
Pílon
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