miércoles, 22 de abril de 2015

EN LA TRINCHERA



Se me hace tan difícil escribir de ti como a ti de mi estoy seguro, pero ese recuerdo tan fresco que tengo de ti se asoma lentamente, quizás como tu en aquella trinchera para ver venir al enemigo. Puedo probar el sabor de la tierra mezclado con la pólvora, y puedo ver por donde vieron aquellos ojos tantos y tantos caídos.
Me cuesta escribir pero me ayudas, aun recuerdo el entrar en tu celda siendo prisionero de guerra, donde me dijiste siéntate a mi lado y aprende. Puedo anhelar tus ojos tristes y llorosos recitando el poema de la paloma alicortada que tu escribiste en tantos días de penumbra con solo la compañía de la humedad y tu pluma. Hace poco fui al campo y pase por donde tu pasastes, me preguntaron por ti las amapolas y los geranios, la higuera y los sauces, les dije que estabas abriendo las compuertas del cielo. Te tengo preparada una sorpresa para cuando me reúna contigo, te sentare en tu silla de ruedas y pasearemos por el cielo volviendo a escuchar tus batallas narradas por ti.
Jamás podré escribir ni describir tanto que me distes en sangre y en alma a pesar del parecido, pero hoy te sigo echando de menos.

Aun hoy abuelo guardo tu coraje y tu fusil.

Pílon

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