miércoles, 22 de abril de 2015
LA NIÑA CON EL PELO CORTO
10:13, planta baja de un hospital, todo parece ser una mañana mas de tantas, la gente entrando y saliendo de una cafetería modernista con olor a tostadas y cafés. Decido pedir un zumo de naranjas y sentarme junto a la bocana de entrada a dicha cafetería, no pasan ni 3 minutos cuando llega ella, llega María. María tiene 5 años, piel blanca, ojos verde oliva y cara fina angelical, de mirada tierna como el rocío de la mañana, transparente como el agua cristalina del nacimiento mas virgen, con paso lento pero constante y agarrada de la mano de su madre cruza aquella entrada triunfal.
Observo que por unos instantes clava su mirada en la mía y noto que se cruzan sentimientos compartidos, ella diciéndome si sabia porque la gente la miraba..... si era por su falta de bellos en su cuerpo o porque le susurraban al oído que el tiempo es vida, y yo por reencontrarme con el pasado incierto de la leucemia en soledad de parte de mi, en días de penumbra 13 años atrás. No puedo evitar el reflexionar sobre instantes de la vida, no puedo parar de pensar sobre el valor entre la vida y la muerte, no puedo dejar de flagelarme con la idea del porque no erradicar esa maldita enfermedad, cuando de repente María vuelve por aquel pasillo con aires de modelo y su tostada en la mano, alejándose en el olvido aun tiene tiempo para volver su cabeza, clavarme de nuevo su mirada llena de esperanza y dedicarme la sonrisa mas bonita que jamás haya visto.
Gracias María, nos volveremos a ver en esta vida o en la otra.
Pílon
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