miércoles, 13 de mayo de 2015

ANDALUCÍA



Andalucía, esa tierra sufrida y bonita con tantos colores, de poetas que han muerto escribiendo poemas de amores, donde la gente lucha por sus tierras y llevan su bandera llena de ilusiones.
Andalucía la madre de Córdoba la llana, la morena y cordobesa, la de los aires de sultana y corazón de princesa. Y de la Sevilla de cruces, de un quejio en santa cruz  al compás de una gitana, donde la giralda vigila el tiempo que se detiene, entre el costurero de la reina y el puente triana. Y Cádiz es una niña, de barquitos marineros, plateada y custodiada por cañones, mecida por la brisa de las cuerdas de una guitarras mediana, al son de un pasodoble. Y Jaén de olivares mudos, del verde amanecer en sus campos y en sus musgos, de la fortaleza musulmana acariciada por ese patio lleno de armas. Y Almería lejana, allí dicen que se posa un califa en la alcazaba, para contemplar el mundo desde su ventana. Y Málaga de renacimiento, donde callan los muros barrocos y descansa la algarabía. Y Huelva de fandango jondo, de versos y arte escritos en una barquita paseada por la marea. Y calla Granada, custodiada por leones, en un patio abierto al infinito por la moreria de sus entrañas, donde me lleva el aire de añoranza por una judería mora.
Andalucía, y yo camino de niño por tus calles descalzo, notando las piedras en mis talones, y rozando con la punta de mis dedos la cal fina de tus paredes. Canto en una mañana de la mano en un patio frio y lluvioso pidiendo libertad. A redoble de tambor huele el azahar de tus naranjos, limpio el musgo de tus troncos monte mío, hijos del Al-Andaluz gritamos bajo un manto de estrellas.
Andalucía, te mira la luna tempranera que te vio nacer en una primavera triunfal. Arte en tus letras, tu venganza y tus espadas de sabiduría repartidas en la humanidad. Alzan los puños tus caídos en el fragor de la batalla, y en tus fosas hallazgos del talante del amor por tus tierras. Me miro en tus pozos de silencio y amargor, con tu agua cristalina mojo mi frente ante tu sol madrugador, y en mi último aliento subiré hasta las nubes para contemplarte Andalucía.

Pílon

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